26 de marzo de 2020

Estimados fumadores:

Sabemos que a la mayoría de ustedes no les gusta fumar: siete de cada diez fumadores preferirían comprar otra cosa que cigarrillos. También sabemos que la gran mayoría de ustedes ya han tratado de dejarlo y que de momento no lo han conseguido. Se entiende perfectamente: fumar también influye en las partes del cerebro que no podemos controlar a voluntad. Pero cada intento fallido es una lección sobre lo que ha funcionado, lo que llevó al fracaso y lo que habrá que hacer diferentemente la próxima vez.

Si estaba posponiendo la «próxima vez», ahora es una excelente oportunidad de volver a intentarlo. Fumar daña todo el cuerpo, especialmente los pulmones, y también debilita significativamente el sistema inmunitario. En general son los fumadores los que se contagian más fácilmente y padecen cuadros más graves de enfermedades infecciosas en comparación con los no fumadores. Esta es solo una de las múltiples razones por las cuales los fumadores se ingresan en hospitales, incluyendo las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), con mayor frecuencia.

De hecho, en tiempos de epidemia de coronavirus, estas razones pueden ser un buen incentivo para renunciar al tabaco. El simple hecho de introducir espacios públicos no fumadores se tradujo en una reducción de varias decenas de miles del número de ingresos hospitalarios por infarto agudo de miocardio. Sustituir los varios miles de sustancias contenidas en el humo de tabaco por aire limpio beneficiará no solo a sus pulmones sino también a los de sus seres queridos. Aparte de proteger su propia salud e interés personal, otro motivo para dejar de fumar puede ser la voluntad de ceder su plaza en la UCI a personas cuya salud se vea comprometida por la actual epidemia, aumentando la capacidad del personal sanitario.

Aunque algunos efectos de fumar se noten años después de haber dejado de fumar, muchos aspectos mejoran de inmediato: baja el riesgo de patologías agudas cardíacas y vasculares, es decir del infarto de miocardio o del accidente cerebrovascular, de problemas agudos relacionados con la enfermedad pulmonar crónica o de ataques de asma, y, por el otro lado, mejora su respuesta inmunitaria.

Podemos añadir, con alguna hipérbole, que con una mascarilla protectora en la cara es difícil fumar un cigarrillo. Por lo tanto, intente no fumar. Puede buscar ayuda a distancia (por teléfono, usando aplicaciones móviles, por correo electrónico) contactando por ejemplo con la Asociación Española Contra el Cáncer, https://www.aecc.es/es/sobre-nosotros/que-hacemos/campanas/dejamos-ya-tabaco-me-apunto. Y ¡no deje de dejarlo!

Las siguientes sociedades médicas han expresado su apoyo al Llamamiento:

La Sociedad Checa de Tratamiento de la Dependencia al Tabaco, prof. Eva Králíková
La Sociedad Checa de Aterosclerosis, prof. Michal Vrablík
La Sociedad Checa de Medicina Interna, prof. Richard Češka
La Sociedad Checa de Cardiología, prof. Aleš Linhart
y otras

Texto original: http://www.pneumologie.cz/novinka/1584/spolecna-vyzva-lekarskych-odbornych-spolecnosti-v-dobe-pandemie-covid-19-odlozte-cigaretu-pomozte-v-boji-s-virem/